Frankentourismus

Núremberg

Imperial. Abierta. Sorprendente.

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Igual que las salchichas asadas o el pan de especias son la marca culinaria de Núremberg, es el Castillo Imperial su marca arquitectónica. Construido sobre la roca, preside y protege la ciudad. Ya desde lejos nos saluda el conocido panorama del castillo y las torres de las iglesias de S. Lorenzo y S. Sebald.

Una visita al Palas en el castillo o a las cuevas en la roca del castillo nos lleva, literalmente, al interior de la ciudad. Pero, primero, al llegar, el visitante es recibido frente a la estación del tren por el Patio de los Artesanos con su aire medieval y su vibrante ajetreo a la sombra de la imponente puerta Königstor.

Retorcidas callejuelas con pintorescas fachadas y galerías conducen a la Plaza del Mercado. Las casas de piedra arenisca con sus puntiagudos tejados parecen postales de Franconia en tiempos remotos; o vistas pintadas por Durero, a quien en esta ciudad uno encuentra en cada esquina. Aquí vivió y trabajó, aquí realizó muchas de sus obras mundialmente conocidas y aquí está enterrado. Su casa-museo, la Dürerhaus, y el Germanisches Nationalmuseum guardan sus tesoros.

Núremberg, la segunda ciudad bávara por su tamaño, se nos presenta provincial, francona y abarcable, y al mismo tiempo internacional y abierta durante todo el año. Esta vertiente se manifiesta de forma impresionante durante el Mercado Navideño o durante la Feria Internacional del Juguete. Es entonces cuando huéspedes de todo el mundo son recibidos en Franconia como amigos.


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